Bajo todos tus sombreros
Nico:
Es mi primer día como profesor en la Universidad. Me levanto nervioso pero con muchas ganas. ¡Por fin podré pagar el crédito de mis estudios!
Todo va bien hasta que mi camisa de la suerte acaba empapada en café de camino a la facultad. Esa loca descerebrada con la que me he tropezado, ¡ha tenido el descaro de llamarme borrego a la cara! Una anécdota sin importancia de no ser porque esa misma loca descerebrada aparece sentada en la quinta fila de mi primera clase, roja como un tomate. Y porque es preciosa. Y es mi alumna.
Mel:
Hoy debería estar feliz. Empiezo el último año de mi carrera y además, he vuelto con David, que es lo que yo quería. ¿No?
En cambio estoy de un humor que trino. Tanto que le he gritado como una energúmena a un borrego con el que me tropecé y cuya camisa se ha bebido mi muy necesario café de la mañana.
Y cuando pensaba que mi día no podía ir a peor, ahí está él, el borrego, que resulta ser mi nuevo profesor de Ética empresarial, mirándome como un lobo a un cordero que acaba de darse cuenta de que se ha metido en el matadero. Bravo, Melania.